¿Cuál es tu adicción?
Hola
Hace unos años, cuando era un abogado “molón”, me vino un amigo de un amigo que era enfermero y me dijo que quería montar una asociación.
Una asociación cannáb1ca claro.
Yo pensé, pero si es enfermero.
- Ya, pero sabes la pasta que se saca en esto – me dijo.
- Me sigue pareciendo una locura.
No creo que tanta gente consuma, ¿no?
¿No?
Resulta que en menos de un mes ya tenían más de 200 clientes.
Y sin anunciarse, que está prohibido (creo).
Pues yo, exceptuando un par de calos que le había dado en mis años de universidad, no era algo que me llamara la atención.
- Y ¿qué tienen dentro?
- Pues bar, mesa de ping pong, consolas.
- Vamos, todo de lucecitas ahí dentro como si fuera un after para atraer a las polillas, ¿no?
- Así es.
Pues es innegable que quienes crean estos sitios son listos y conocen bien a su cliente ideal.
Pues algo parecido sucede con los que van de curso en curso. Está bien formarse, pero es mucho mejor implementar.
La mayoría van de gurú en gurú. No son emprendedores, son adictos a la dopamina.
Les da placer comprar de forma compulsiva.
Estos creen que hay milagros y secretos escondidos por ahí, en vez de creer en sistemas y trabajo.
Vas perdiendo el dinero de un lado a otro.
El eterno emprendedor. El eterno estudiante.
Y está lleno de lucecitas y de gente hablando de lo buenos que son.
Vaya forma de perder en tiempo.
No deberías trabajar con nadie que no sea capaz de demostrarte por sí mismo que es bueno, muy bueno, en lo que hace.
Si tienes un producto o un servicio, te montas un WordPress. Algo sencillo.
Escribes textos de esos que la gente quiera pasar de lector a cliente.
Y si no te ves capaz, contrata a un redactor publicitario.
Alguien profesional, ya está.
Nada de milagros ni trucos de magia.
Las buenas películas las dirigen buenos directores.
Y los textos que venden los escriben buenos redactores publicitarios.
Lo normal,
Lo sencillo,
Lo razonable.
Un redactor publicitario que no sólo te escribe los textos, sino que también te diga por qué lo está haciendo.
Es lo que hay:
Servicios
Hablamos,
Xavi
P.D: En el enlace de arriba para ver si me interesa que trabajemos juntos.



Ese es el negocio de las lucecitas: vender humo empaquetado en dopamina para capturar a los eternos estudiantes.
Igual que el enfermero montó su club cannábico sabiendo exactamente qué palancas tocar para atraer a las polillas, los gurús de la formación viven de la adicción al "siguiente curso". El problema es el mismo: consumen contenido para sentir que avanzan, pero solo están postergando la realidad. Comprar un curso da placer; implementar da trabajo. Y el eterno emprendedor prefiere el placer.
Al final, los negocios que sobreviven no tienen trucos de magia ni secretos ocultos. Tienen sistemas, lógica y textos que convierten lectores en clientes. Menos fuegos artificiales y más claridad.
Lo normal. Lo sencillo. Lo razonable.
Tiene que cuadrar te mucho el modelo de "negocio" que quieras montar, a mí me costaría mucho hacer algo así si no está alineado con lo que consideres correcto